La Salzadella





La Salzadella es un pequeño pueblo donde se respira vida rural y tranquila, donde todo se para de mayo a junio, tiempo de recoger las reconocidas dulces y apreciadas cerezas, uno de los motores económicos y turísticos del pueblo. Quien nos visite puede pasear tranquilamente y distraerse por un pueblo con sabor y vida de pueblo, vivir su ambiente y la vida en la calle, disfrutar de las tradiciones y de las fiestas populares como las de San Blas, la semana del día 3 de febrero, o la conocida Feria de la Cereza, el primer fin de semana de junio.

La Salzadella



En el pueblo de La Salzadella podemos pasear, jugar, descansar o disfrutar de la vida de pueblo en la antigua balsa transformada en una bonita plaza conocida como la Plaza México o "el jardín" donde se encuentra Ca la Tita.


También podemos conocer el casco antiguo con sus característicos callejones estrechos como son el callejón del Horno Viejo, el de Marçal o el de la Concepción donde encontraremos Cal Matiner.


En estos callejones podremos ver casas antiguas, el antiguo hospital, la iglesia parroquial originaria del S.XVIII, la casa Abadía, la ermita de San Antonio, el altar de la Virgen del Pilar o el de San Vicente, los monumentos religiosos del Calvario donde hay un parque infantil y, a las afueras el pozo y el bebedero donde estaban los antiguos lavaderos y donde las mulas y los burros pasaban la sed después de todo un día de trabajo en el campo.



Quizás coincida que mientras paseamos podamos escuchar los bandos que mantienen a diario informada a la población sobre lo que sucede y las actividades programadas o que nos paremos en algún comercio local a comprar algún producto exquisito de proximidad. 


Podemos recorrer el pueblo y sus alrededores en bici o hacer rutas en bicicleta de montaña, refrescarnos en la piscina Municipal y ponernos en forma practicando deporte en la zona deportiva formada de piscinas, pista de pádel, frontón, futbol sala, tenis de mesa y zona específica para personas mayores.


Haciendo un agradable paseo, rodeados de naturaleza y cultivos de secano como el olivo, los almendros y los cerezos podremos visitar la ermita de Santa Bárbara, el río, la fuente y los lavaderos de la zona recreativa de San Alberto o hacer la Ruta del Agua, llegar hasta el Callejón de la Canal, hacer la Ruta de los Olivos Milenarios o la de los cerezos y visitar la ermita de San José desde donde se divisa desde la Salzadella hasta el mar. 




Asimismo, nos podemos adentrar en el magnífico bosque de pinos del Bovalar que nos abre un sinfín de caminos de senderismo y bicicleta de montaña que alcanzan hasta los pueblos colindantes como San Mateo, les Coves de Vinromà, Santa Madalena de Pulpis y Alcalá de Chivert. Seguro que veremos algún conejo, jabalí, corzo y aves diversas.

También podemos hacer la siesta larga, holgazanear al borde del fuego, jugar con juegos de mesa, leer un libro y disfrutar con buena comida y, cuando es el tiempo, podemos buscar espárragos o moras cazar setas y caracoles, probar las dulces cerezas y comer pan y aceite o dulces del pueblo. 



En verano la población cobra una especial actividad en la Plaza México, el jardín, centro neurálgico de la población donde por la noche los niños juegan correteando y los padres están al fresco disfrutando de una animada conversación. Y luego se puede disfrutar de un sueño reparador en una noche sosegada sin necesidad de encender el aire acondicionado.

La privilegiada situación geográfica donde nos encontramos, a 5 minutos de San Mateo y a 30 de Morella y Peñíscola, posibilita la programación, tanto en verano como en invierno, de una serie de actividades que nos permiten aprovechar este entorno tan especial aislado de la vorágine de las ciudades y del que podrá disfrutar alojándose en casas rurales Cal Matiner.